AOVE y salud, los beneficios reales que sí están demostrados y lo que es puro marketing

El aceite de oliva virgen extra forma parte de la dieta mediterránea y aporta principalmente ácido oleico, además de compuestos minoritarios como los polifenoles. Pero hablar de los beneficios reales del AOVE para la salud exige separar la evidencia científica de las promesas que a veces encontramos en publicidad y marketing. La investigación disponible respalda efectos interesantes, especialmente en el contexto de una alimentación saludable, pero eso no significa que el AOVE sea un alimento milagroso capaz de prevenir o curar cualquier enfermedad.

Por este motivo, merece la pena conocer qué podemos afirmar con fundamento y qué mensajes conviene coger con cierta cautela. Así podremos valorar mejor un producto que, además de aportar sabor a nuestros platos, puede formar parte de una alimentación beneficiosa para la salud.

Beneficios reales del AOVE para la salud: qué sabemos

La evidencia científica sobre el aceite de oliva es amplia. Aunque no todos los resultados tienen el mismo grado de certeza. Además, algunos estudios analizan el aceite de oliva en general y otros se centran específicamente en el virgen extra rico en compuestos fenólicos.

Un aliado dentro de la dieta mediterránea

Uno de los aspectos con mayor respaldo es el papel del aceite de oliva dentro de un patrón de alimentación mediterráneo. Estudios observacionales y ensayos clínicos han relacionado este patrón alimentario, en el que el AOVE tiene un papel destacado, con un menor riesgo cardiovascular.

Esto es importante, ya que no se trata de añadir grandes cantidades de aceite a una alimentación poco equilibrada, sino de utilizarlo como fuente principal de grasa dentro de un conjunto de hábitos saludables.

Polifenoles del AOVE, donde está buena parte del interés

Uno de los grandes protagonistas cuando hablamos de las propiedades del aceite de oliva virgen extra son los compuestos fenólicos.

Los polifenoles del AOVE tienen actividad antioxidante y se han estudiado especialmente por su relación con el estrés oxidativo y determinados marcadores cardiovasculares. Una revisión y metaanálisis de ensayos clínicos encontró que los aceites con mayor contenido fenólico podían mejorar algunos marcadores relacionados con el riesgo cardiovascular, aunque los propios autores señalan que hacen falta estudios más prolongados y en poblaciones más amplias.

Además, la EFSA ha evaluado específicamente las declaraciones relacionadas con los polifenoles del aceite de oliva y la protección de los lípidos sanguíneos frente al daño oxidativo.

Por tanto, hablar de antioxidantes en el AOVE no es simplemente una cuestión de marketing. Eso sí, conviene evitar convertir una propiedad concreta en una promesa general sobre la salud.

AOVE y salud cardiovascular, qué es lo que está demostrado

El corazón es probablemente el ámbito en el que existe mayor interés científico alrededor del aceite de oliva.

El AOVE contiene una elevada proporción de ácido oleico, un ácido graso monoinsaturado. Además, sus compuestos fenólicos pueden contribuir a diferentes mecanismos relacionados con el estrés oxidativo y la función cardiovascular. Revisiones recientes continúan encontrando asociaciones entre el consumo de aceite de oliva virgen y determinados resultados cardiovasculares, aunque también señalan la necesidad de más ensayos clínicos para precisar los efectos.

¿Cómo afecta el aceite de oliva virgen extra al colesterol?

Es habitual encontrar afirmaciones como que «el AOVE baja el colesterol». Pero la realidad es algo más concreta.

La evidencia sobre aceites ricos en polifenoles apunta a mejoras en determinados marcadores, pero los resultados de los ensayos no son uniformes para todos los parámetros lipídicos. Un metaanálisis de ensayos aleatorizados, por ejemplo, encontró efectos favorables de aceites con más polifenoles sobre el colesterol total y el LDL oxidado en comparación con aceites con menor contenido fenólico.

Así que es más riguroso hablar del AOVE como fuente de grasas insaturadas y compuestos fenólicos dentro de una alimentación equilibrada que prometer una reducción del colesterol por el simple hecho de consumirlo.

Lo que el marketing del AOVE no debería prometer

Aquí encontramos una distinción importante. Que un alimento tenga propiedades interesantes no significa que pueda atribuirse efectos terapéuticos.

No es un medicamento

El AOVE no cura enfermedades, no sustituye tratamientos médicos y no debería presentarse como una solución por sí mismo frente a patologías cardiovasculares, diabetes o cáncer.

De hecho, una revisión de estudios sobre aceite de oliva y diferentes enfermedades crónicas encontró asociaciones favorables en algunos resultados, pero también puso de manifiesto las diferencias entre tipos de estudios y la necesidad de interpretar la evidencia con prudencia.

Más polifenoles no significa automáticamente más beneficios en todo

Los polifenoles del aceite de oliva son interesantes, pero no existe una regla según la cual un aceite con mayor cantidad sea automáticamente «mejor» para cualquier persona o situación.

Además, el contenido fenólico depende de factores como la variedad, el grado de maduración, el cultivo, la elaboración y la conservación. La evidencia clínica sobre sus efectos sigue evolucionando.

Cómo aprovechar los beneficios del AOVE en la alimentación

La mejor manera de incorporar el aceite de oliva virgen extra es utilizarlo como parte habitual de una alimentación variada y equilibrada. Puede emplearse tanto en crudo como en diferentes preparaciones culinarias, siempre teniendo en cuenta que sigue siendo un alimento energético.

Un buen AOVE puede acompañar ensaladas, verduras, legumbres, pescados, carnes o incluso determinados platos dulces. Por tanto, no hace falta convertirlo en un suplemento ni tomarlo de una manera especial para incorporarlo a una dieta saludable.

Además, cuidar su conservación es fundamental para proteger sus cualidades. La luz, el calor y el oxígeno pueden acelerar su deterioro y afectar a sus compuestos y características sensoriales.

Conclusión

Los beneficios reales del AOVE para la salud están relacionados principalmente con su composición y con el papel que desempeña dentro de un patrón alimentario saludable. Su aporte de ácido oleico y, en determinados aceites, de compuestos fenólicos, explica buena parte del interés científico que despierta.

Aunque los beneficios reales del AOVE para la salud no convierten al aceite en un medicamento ni justifican promesas milagrosas. La calidad, el origen, la elaboración y la conservación importan, pero también importa el conjunto de nuestra alimentación.

En Magalcorón AOVE elaboramos nuestro aceite a partir de nuestros propios olivares de la Campiña Sur de Jaén, mediante extracción en frío y procedimientos mecánicos, con el objetivo de preservar las características del fruto y ofrecer un AOVE con origen transparente.

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